La pardina desde la carretera
Llegada a Mullermuerta
Edificio principal
Sabemos que en enero del año 1206 Pedro II entrega Mullermuerta al monasterio de San Juan de la Peña; también sabemos que en el año 1785 Mullermuerta era señorío eclesiástico.
Según cuenta el sacerdote Ricardo Mur, en su magnífico libro Viaje al fin del mundo: “No faltan las leyendas sobre damas fallecidas que pudieran encontrarse en los alrededores, aunque no son más que meras justificaciones del topónimo. Mullermuerta o Villamuerta, es igual, no refleja más que el hecho de una casa de campo (villa), que posteriormente fue despoblada (muerta) y que luego volvió de alguna forma a la vida”.
El edificio principal consta de dos plantas y está totalmente arruinado y tomado por la maleza. Junto a él se levantan algunas edificaciones secundarias, que aunque se conservan en mejor estado, igualmente se hallan devoradas por la vegetación. En unas pocas décadas, quizá menos, la pardina de Mullermuerta sólo serán un montón de escombros engullidos por selvática vegetación.
En nuestra visita, realizada en abril de 2013, buscamos las ruinas de una posible capilla que aparece documentada pero que no fuimos capaces de localizar. Posiblemente desapareció en alguna de las reformas que allí se acometieron a lo largo de su historia. Interesante lugar que merece una investigación más profunda.