18/8/26

LA IGLESIETA DE SAMPER (LIGÜERRE DE ARA)


Barranco de Gabarre

La iglesieta de Samper con un manto de musgo

Vista interior del ábside

Encaje de nave y cabecera

Credencia en uno de sus muros laterales (sur)

Vestigios del despoblado de Samper


No fue sencillo llegar a la iglesieta de Samper de Ligüerre de Ara. Tres intentos necesitamos para dar con los restos de este edificio que antiguamente fue iglesia del despoblado medieval de Samper. Pudimos fotografiarla en la primavera del año 2022, en una excursión que realizamos con Manolo Sorinas.

Arribamos por una pista que parte desde San Juste y que posteriormente se transforma en sendero. Más tarde hay que abandonarlo para atravesar el barranco de Gabarre y, una vez cruzado, comenzar el ascenso "por donde Dios te de a entender". A partir de ese momento comienza la aventura. Es allí donde las cosas se empiezan a complicar realmente. Calculo que ahora, con coordenadas en mano, podríamos llegar a las ruinas de la iglesia en unas dos horas y media, quizá tres, ventaja de la que no gozamos en los dos primeros intentos fallidos ni tampoco en el tercero, que fue el día que acertamos con los restos del despoblado y de la iglesia. 

La vegetación prieta, asfixiante, nos complicaba el acceso. En algunos momentos era desesperante, al igual que lo fue en las dos ocasiones anteriores. Estábamos en una zona muy poco pisada, algo desnortados y después de haber sufrido un percance medianamente serio en la brusca y empinada subida a la terraza donde más tarde localizaríamos el despoblado. Además, la mañana pasó volando sin rastro alguno de Samper y la cosa parecía complicarse.

A primera hora de la tarde, con algo se suerte y ya bastante cansados, localizamos el despoblado. Lo localizamos tarde, con pocas horas de luz por delante, lo cuál nos hacía estar intranquilos. Documentamos cuatro o cinco amontonamientos de piedras que parece que podrían corresponder con las edificaciones del despoblado. También localizamos algún fragmento de cerámica medieval -no gran cosa-, pero que nos servía para confirmar el poblamiento. El paraje: selvático y hermosísimo; viejos terrenos de cultivos yermos hace siglos colgados a más de 1300 metros de altitud. Cuesta creer que aquí pudo establecerse una pequeña comunidad. La hubo.

Poco después dimos con la iglesia, unos metros aislada. No pudimos perder mucho tiempo por la falta de luz y la larga distancia que nos separaba del coche, en una zona de apariencia virginal y con pocas fuerzas después de andar todo el día por terrenos poco cómodos y de pelear cuerpo a cuerpo con la maleza, que tanto desgasta. 

La iglesia es la típica construcción que sigue pautas románicas, de nave única con cabecera semicircular canonicamente orientada. Sillarejos bien trabajados e hilvanados que aguantan indiferentes el paso del tiempo y el olvido. Sillarejos vestidos por una fina capa de musgo tejida con delicadeza durante mucho tiempo. El viejo templo mide 5 metros de ancho por unos 12 de largo, con un grosor mural de algo más de un metro. Sin duda son unas ruinas evocadoras. Localizarlas fue toda una explosión de alegría. Poder sentir en tu propias carnes el cautivador aroma de lo desconocido en el mejor lugar posible, alejados del mundo, con la vegetación por bandera y con las enormes copas de los árboles como único cielo. Inolvidable.

4/8/26

CASTILLO DE CHALAMERA



Chalamera desde el castillo

Restos murales de una posible torre

Muñón de sillarejos y argamasa


Este pasado invierno de 2026 estuve tomando fotografías a los vestigios del castillo de la localidad de Chalamera, en la comarca del Bajo Cinca. Sus restos se localizan en la cima del tozal que domina el pueblo. Parece que se trata de un castillo de origen islámico reaprovechado y reedificado por los cristianos.

En el año 1143 Ramón Berenguer IV entregó a la orden del Temple, a cambio de sus derechos al reino aragonés, entre otros castillos el de Chalamera. Una vez establecidos aquí reedificaron el castillo y se alzó la iglesia de San Juan, ya desaparecida. Según Castillón Cortada, el castillo de Chalamera se rindió en torno al 24 de mayo de 1309, siendo el último bastión templario de los territorios de la Corona de Aragón. No parece que con la rendición de los templarios de Chalamera el castillo fuera destruido, al menos en su totalidad, ya que la iglesia de San Juan continuó en funcionamiento hasta el siglo XVIII y el resto de estancias pasaron a manos de los Hospitalarios de la orden de San Juan de Jerusalén.

El castillo: Estaba protegido por una potente muralla, de la que se puede observar algún resto en superficie. En la parte superior y dentro de la muralla quedan algunos sillares enlazados de magnífica factura de una estructura de unos 10 x 10 metros, que podrían corresponder con los vestigios de una torre. Parece que la iglesia de San Juan estaría situada al sureste del tozal. De haber restos, deben de subsistir a un nivel inferior. La iglesia fue demolida y sus piedras se utilizaron para la construcción de la nueva parroquial en el casco urbano en el año 1787.

En nuestra visita visualizamos en superficie diferentes fragmentos de cerámica de cronología medieval.