16/4/26

DESPOBLADO DE VALDERRASAL


Valderrasal

Una de las tumbas

Otra de las tumbas excavada en la roca

Grandes bloques de piedra con varios agujeros 


Uno de los lugares que hemos visitado con la llegada de la primavera de 2026 es el despoblado, de posible origen romano, de Valderrasal. Se localiza al norte de la localidad de Biscarrués, muy cerca de la carreterita que enlaza esta localidad con el pequeño hábitat de Erés. Estamos en el sector más occidental de la comarca de La Hoya de Huesca, muy cerca de tierras de las Cinco Villas.

Los restos de este despoblado se hallan en una suave elevación, cerca del barranco homónimo de Valderrasal. La arqueóloga Julia Justes llevó la cronología de este poblado entre los siglos IV y VI. No son muchos los vestigios que perviven del poblado de Valderrasal, pero sí parece claro que las viviendas se situaban en la parte superior. Todavía quedan fragmentos de una sencilla muralla que las protegía. 

Lo más llamativo son tres tumbas de tipo "bañera" talladas en la roca. Además, hay posibles vestigios de, al menos, una más. En estas tumbas se observa con nitidez el reborde tallado con la finalidad de encajar la losa que ejercía de cierre. También localizamos varias piedras junto a una derruida caseta de monte con diferentes agujeros efectuados, posiblemente, para engastar alguna pieza de madera. En una rápida exploración del terreno, no localizamos fragmentos cerámicos de interés.

7/4/26

YACIMIENTO DE MONTE GIL

 

Monte Gil, entre Selgua y Conchel

Entalladuras en la roca

Una de las cías del poblado

Huellas en uno de los afloramientos rocosos

Vestigios de muros

Alguno de los fragmentos cerámicos localizados

Monte Gil es un yacimiento situado sobre un alargado cerro cercano al p.k. 2 de la carretera A-1223, que enlaza las localidades de Selgua con Monzón, en la comarca del Cinca Medio.

Según Adolfo Castán: "Monte Gil fue habitado en época romana y también en el medievo. Los restos medievales se concentran en la punta sureste, en ladera vertida por un modesto promontorio de arenisca cortado en gradas, probablemente para la extracción de sillares destinados a la fortificación, cuyas señales perviven en la falda. Los fragmentos de muros son exiguos e inconexos, tejidos con sillares de calibre irregular de arenisca. Uno de estos muros es sólo un pegote de argamasa, despojada su vestimenta de piedra. En la parte baja quedan tres contrafuertes de 2,35 metros de frente. Son huellas medievales, tal vez del siglo XII, pero no es suficiente para calibrar la magnitud de esta fortaleza, que defendió el despoblado situado al este".

Paseando sobre el cerro que alberga este yacimiento encontramos escaleras talladas en la roca, silos de almacenaje (cías), gran cantidad de entalladuras de diferente traza en la roca y los vestigios de un posible edificio de carácter religioso -quizá un monasterio-. 

También localizamos con gran facilidad fragmentos cerámicos de diferentes épocas. Aportamos una fotografía (nº6) de alguno de estos fragmentos hallados in situ. Estamos ante un yacimiento, sin duda, de gran interés.