21/4/26

CASTILLO DE LA ZABA

 

Emplazamiento del castillo de la Zaba

Llegada al castillo

Esquina suroeste

Detalle del aparejo

Vestigios de la iglesia


Al castillo de la Zaba se accede través de un sendero que tiene su inicio a escasos metros de la iglesia de San Esteban de la localidad de Almazorre (comarca de Sobrarbe). A pie tenemos un poquito más de media hora por hermoso sendero señalizado. En nuestra visita, realizada durante la primavera del año 2025, un desprendimiento había cortado el sendero e hizo que la llegada fuera un poco más compleja y, por lo tanto, también un poquito más costosa.

Las ruinas del castillo se asientan sobre un estrato rocoso de unos 40 metros de longitud por 20 de anchura, en la convergencia del río Vero y el barranco de la Selva. Su misión pudo ser la vigilancia de un camino que conducía hacia los llanos de Arcusa y Buil. Su primera cita documental nos traslada hasta el año 1157, en un documento de la Colección Diplomática de San Victorián. Muy cerca del castillo, hacia el este, subsisten algunos restos de una iglesia de filiación románica hoy por hoy casi irreconocibles.

El castillo: Se trata de una torre pentagonal irregular protegida por un recinto murado. El aparejo de la torre es de sillería, con hiladas colocadas a soga y lajas de enrase. Sus muros tienen un grosor que oscila entre 1,60 y 1,70 metros. Infranqueable por tres de sus cuatro costados, el lado débil del risco es el sur, por lo tanto este es el lugar por el que tendremos que emprender la subida. En cuanto a la cronología del castillo puede englobarse entre los años 1050 y 1060 (siglo XI).

La iglesia: A unos 50 metros al este del castillo, a un nivel inferior, perviven los restos de una iglesia que corrobora que estamos ante un conjunto religioso-militar, muy tipico en el Pirineo aragonés. Lo que vemos son los restos de una iglesia de nave única con cabecera semicircular orientada canonicamente. El aparejo es de sillarejo, con bloques de mediano calibre bien cortados e hilvanados. Los restos que perviven en la actualidad son muy exiguos y pueden pasar desapercibidos si no se presta la atención debida.

16/4/26

DESPOBLADO DE VALDERRASAL


Valderrasal

Una de las tumbas

Otra de las tumbas excavada en la roca

Grandes bloques de piedra con varios agujeros 


Uno de los lugares que hemos visitado con la llegada de la primavera de 2026 es el despoblado, de posible origen romano, de Valderrasal. Se localiza al norte de la localidad de Biscarrués, muy cerca de la carreterita que enlaza esta localidad con el pequeño hábitat de Erés. Estamos en el sector más occidental de la comarca de La Hoya de Huesca, muy cerca de tierras de las Cinco Villas.

Los restos de este despoblado se hallan en una suave elevación, cerca del barranco homónimo de Valderrasal. La arqueóloga Julia Justes llevó la cronología de este poblado entre los siglos IV y VI. No son muchos los vestigios que perviven del poblado de Valderrasal, pero sí parece claro que las viviendas se situaban en la parte superior. Todavía quedan fragmentos de una sencilla muralla que las protegía. 

Lo más llamativo son tres tumbas de tipo "bañera" talladas en la roca. Además, hay posibles vestigios de, al menos, una más. En estas tumbas se observa con nitidez el reborde tallado con la finalidad de encajar la losa que ejercía de cierre. También localizamos varias piedras junto a una derruida caseta de monte con diferentes agujeros efectuados, posiblemente, para engastar alguna pieza de madera. En una rápida exploración del terreno, no localizamos fragmentos cerámicos de interés.