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LIGÜÉ

                         Vestigios del antiguo pueblo de Ligüé

Ligüé es (posiblemente junto a Medianeta) unos de los despoblados medievales mejor conservados del Alto Gállego; se accede por una pista que tomaremos a escasos metros del pueblo de Aquilué.
A día de hoy todavía pueden apreciarse muros de hasta dos metros de altura en algunas de las antiguas construcciones. Además de estos vestigios fácilmente reconocibles, también aparecieron grandes cantidades de cerámica medieval y sigillata.
Hay un documento del año 1338 en el que se dice que Ligüé fue visitado por el recaudador Exemén Pérez y el notario Ramón Pérez de San Vicente con el fin de recaudar fondos para la construcción de la Catedral de Huesca.
Además de esto, hay una interesante leyenda sobre este pueblo que conocí gracias al fantástico libro de José Miguel Navarro "Geografía Medieval de Serrablo". La leyenda cuenta que a comienzos del pasado siglo había en Ligüé un gran caxico, el dueño lo vendió a otra persona para que lo cortara y aprovechara su madera. Este lo echó al fuego y pudo ver como salía un chorro de oro fundido del fuego, todo el tronco estaba hueco y en su interior había escondido un gran tesoro.

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